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LA PENSIÓN DE ALIMENTOS

 

Una de las primeras cosas que le vienen a uno a la mente cuando está pensando en iniciar los trámites de un divorcio o una separación, y la cuestión de la guarda y custodia se encuentra resuelta, es cuánto supondrá la pensión de alimentos.

 

Lo cierto es que responder a la pregunta de cuál ha de ser la cantidad que se ha de pagar en concepto de pensión alimenticia es cuanto menos complicado.

 

Y dicha complicación viene dada, fundamentalmente, por una regulación de la materia deficiente. En efecto, el texto encargado de reglar las efectos comunes de las sentencias que decretan la separación o el divorcio de un matrimonio es el propio Código Civil (concretamente es el capítulo IX del Título IV, para los más curiosos). Pues bien, en dicho capítulo (en el artículo 93, concretamente) se afirma respecto de los alimentos que “el Juez, en todo caso, determinará la contribución de cada progenitor para satisfacer los alimentos y adoptará las medidas convenientes para asegurar la efectividad y acomodación de las prestaciones a las circunstancias económicas y necesidades de los hijos en cada momento”. Y ya está. No se regula nada más respecto de la forma y cuantía de la pensión alimenticia a satisfacer a los hijos habidos del matrimonio. Así las cosas, a los operadores jurídicos no les ha quedado más solución que acudir a otros preceptos del Código Civil que, en realidad, no regulan las pensiones de alimentos decretadas en los procedimientos de divorcio, separación y nulidad.

 

En efecto, el criterio que por analogía se viene utilizando es el contenido en el artículo 146 del Código Civil, que regula los alimentos prestados entre parientes, los cuales son diferentes a los que aquí estamos tratando, hasta el punto de que se encuentran regulados en un título diferente. Dicha norma establece que “la cuantía de los alimentos será proporcionada al caudal o medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe”. Esas dos simples líneas que acaba de leer son la base absoluta de cualquier pensión alimenticia decretada en una Sentencia judicial. Y, sí, entiendo que siga sin saber cómo se fija una pensión de alimentos.

 

Y entiendo que aún no se haga una idea de cómo se determina el cuantum de la pensión, porque es lógico que no pueda existir un criterio general, y es que hay algo que ha de quedar claro: la cuantía de la pensión alimenticia ha de fijarse caso por caso, no existe una guía, o un manual, que nos diga cuál ha de ser la cantidad que ha de decretarse, habrá de estarse al caso concreto en que nos encontremos.

 

Es cierto que hace tiempo que circulan en la red unas “tablas” creadas no se sabe bien por quién, y que, supuestamente, se basan en estadísticas, pero, repetimos, ha de estarse al supuesto concreto que nos ocupe, y ello por unas razones en las que luego se ahondará.

 

 Es igualmente cierto que en fechas recientes se ha publicado por el Consejo General del Poder Judicial las llamadas “Tablas orientadoras para determinar las pensiones alimenticias de los hijos en los procesos de familia”(http://www.poderjudicial.es), de manera que ya algunos compañeros citan los resultados de las mismas para apoyar sus argumentos. Pero se ha de incidir en que dichas tablas son, como su propio nombre indica, orientadoras: no constituyen normas imperativas. Es más, para poder vislumbrar cómo operan pongamos un ejemplo. Pensemos en un matrimonio con un solo hijo, que reside en Albacete, donde la guarda y custodia (y, por tanto, el uso y disfrute de la vivienda familiar) es otorgada a la madre, quien tiene un sueldo de 500 € mensuales, mientras el padre percibe 1.500 €. Pues bien, según la aplicación informática que aparece en el enlace anterior, la pensión a decretar podría ser de 250 euros, lo que a priori es bastante razonable, tal vez un poco escasa, a mi entender. El problema surge cuando se lee la letra pequeña, y es que “los gastos de vivienda (hipoteca, alquiler, IBI) y educación de los hijos se han excluido en la elaboración de las Tablas y deben de ponderarse de manera independiente por los operadores jurídicos. Por tanto la cantidad resultante de conformidad con las Tablas deberá incrementarse con tales conceptos en función de su importe y criterios de reparto” (según se lee en la Memoria Explicativa que aparece en el enlace). Parece lógico pensar que no existirá problema alguno si la vivienda familiar está gravada con una hipoteca de 500 € mensuales cuya titularidad ostentan ambos cónyuges, pero ¿qué sucede si la vivienda familiar con esa hipoteca es sólo del padre? El padre ya estaría “pagando” una pensión de 500 € al mes por cuanto estaría cediendo su vivienda al hijo ¿habría de eliminarse la pensión? Nada más lejos de la realidad, la experiencia nos demuestra que no es así, que probablemente su pensión se reduzca, pero que habrá de satisfacer ésta y la hipoteca en su totalidad. Es más, hablamos de que el padre, el progenitor no custodio, percibe 1.500 € al mes, pero ¿qué sucede con las cargas? Imaginemos que ha de hacer frente a otro préstamo de 400 € mensuales, lo lógico sería pensar que han de ser tenidos en cuenta. Pues bien, “en la determinación de los ingresos netos no se descontarán las retenciones de sueldo o anticipos que pueda soportar el perceptor, ni las cargas propias que se atiendan con dicho salario (hipoteca, alquiler) dado el carácter preferente de la pensión alimenticia en favor de hijos menores” (Memoria Explicativa), por lo que dicho préstamo no habrá de ser tenido en cuenta en las citadas tablas, cuando lo cierto y verdad es que los Juzgados de Familia suelen tener muy en cuenta las cargas que pesan sobre los alimentantes.

 

Podríamos escribir páginas y páginas analizando ejemplos prácticos, pero no ese el objeto de este pequeño artículo, su objeto es mucho más simple, es dejar absolutamente claro, como se ha dicho hasta la saciedad, que no existe una regla universal que permita conocer con carácter general cuál será la pensión de alimentos que finalmente se decrete, porque ésta se fijará siempre ateniendo al caso concreto. Por todo ello, si va a iniciar los trámites para divorciarse o separarse lo mejor es que se ponga en contacto con un abogado especialista en Derecho de Familia.

 

Benjamín Sebastián Mora

                Abogado